Comprar de segunda mano permite acceder a más moto por el mismo dinero, pero traslada a ti la responsabilidad de comprobar que el estado real coincide con lo que dice el anuncio. No hace falta ser mecánico para hacer una revisión razonable antes de decidirte.
Antes de ver la moto en persona
- Pide el número de bastidor y comprueba que coincide con la documentación.
- Pregunta por el historial de mantenimiento: revisiones, cambios de aceite, correas o cadena de distribución si aplica.
- Pregunta si ha tenido algún golpe o caída, aunque haya sido leve.
- Confirma que el precio del anuncio es el precio final, sin sorpresas de última hora.
Qué revisar al verla en persona
- Estado de los neumáticos: el desgaste y la fecha de fabricación (viene marcada en el propio neumático).
- Holguras en la dirección y en la cadena o correa de transmisión.
- Fugas de aceite o líquido de frenos, visibles en el motor o alrededor de los discos.
- Estado de los discos de freno y del grosor de las pastillas.
- Arranque en frío, si es posible: un motor que cuesta arrancar en frío puede indicar un problema no declarado.
El precio del anuncio no es el precio final
Además del precio de compra, cuenta con un margen para consumibles que suelen estar cerca de pedir cambio: neumáticos, pastillas de freno, filtros. En el catálogo mostramos siempre un rango orientativo de precio para las motos de segunda mano, precisamente porque el precio final depende del estado real y de la negociación con el vendedor, no de una cifra fija.
Señales de alarma
- El vendedor no quiere que la veas en persona antes de pagar nada.
- El precio es notablemente más bajo que el resto de anuncios similares, sin explicación clara.
- No hay ninguna documentación ni historial, y el vendedor no da detalles concretos al preguntar.
- La moto ha cambiado varias veces de dueño en poco tiempo.
Documentación a comprobar
Verifica que la persona que vende la moto es la titular real (o tiene autorización), que la ITV está en vigor si corresponde según la antigüedad y que no hay cargas pendientes (por ejemplo, un préstamo asociado al vehículo). Esto se puede comprobar antes de cerrar la compra.
Después de la compra
Aunque la moto esté en buen estado, es razonable llevarla a revisar a un taller de confianza en las primeras semanas, sobre todo si vas a usarla a diario. Detectar algo a tiempo suele salir más barato que esperar a que falle en marcha.